domingo 21 de junio de 2009

En la noche de los tiempos...


Qué mejor modo de empezar que desde el principio principio, desde la cuna.

No, no voy a relatar mi infancia...al menos, no mi infancia biológica, pero sí mi infancia turística, en la que estoy inmersa en estos momentos. Aunque esta historia ya la he contado unas pocas veces, he creído conveniente expresarla de forma permanente en el blog, para que sirva como explicación de mis orígenes y, quizá, de mi destino. (qué épico suena todo).

Todo comenzó allá por el año 2002, cuando mis sueños estaban aún lejos del Turismo y se acercaban más a las ciencias: Telecomunicaciones, Genética...yo quería ser ingeniera. Entonces vino un joven profesor de matemáticas que me puso los pies en la tierra, por decirlo de alguna manera fina, y me hizo darme cuenta de que "las mates" no eran lo mío. Y como ante todo soy una persona consecuente, pensé que alguien que no puede con la física, la química ni las matemáticas NO PUEDE dedicarse a la ingeniería. Así que renuncié a ese primer "sueño".

Había que buscar otro camino, y el Bachillerato me dio la respuesta.

Economía, inglés, historia, psicología...lo mío eran las ciencias, pero las sociales. Entonces al pasar a segundo se nos ponía delante la gran decisión: una carrera. Había que elegir algo, y sabía que no podía tener el privilegio de elegir dos veces. Cambiar de carrera podía ocurrir, pero para mi no era una opción.

Mis criterios de selección fueron en primer lugar por "compatibilidad", qué contenía las asignaturas que mejor se me daban (ya que en este concepto venía incluído el que me gustaban), y en segundo lugar quería algo con salidas, que significasen ingresos, reconocimiento y, sobretodo, algo fascinante y satisfactorio. No muchas carreras reunían los requisitos, la verdad...hasta que encontré Turismo.

Primero había estudiado el entrar en Traducción, pero entre que tenía que pagar un extra para el examen (lo que no me garantizaba para nada entrar en la universidad) y que la única salida es traductor, con muy pocas ramas y variantes...lo descarté enseguida.

Pensé por un momento en administración de empresas, pero entre que era una carrera a la que iba a ir prácticamente toda mi promoción de bachiller y de la que tenía la sensación de que iba a "acabar de administrativo"...quedó también descartada.

Así que lo único que me quedaba por ver era a qué universidad iba a ir. Que nadie me pegue, he comentado este menester en la Comunidad Hosteltur, el tema de elegir bien la universidad estudiando los programas de cada una...bien, yo no lo hice. Me fui a la Complutense, lo primero porque para la Autónoma (donde hice la selectividad) no me daba la nota, y lo segundo porque me pareció interesante estudiar en la misma universidad que un director de cine al que admiro. Una chorrada, sí, pero así elegí yo. Como me ocurriría años atrás en segundo de la ESO, en el que me cambiaron de edificio en el instituro alejándome de mis amigos...aquí resultó que no iba a ir a Moncloa o Somosaguas, sino que iba a ir a un lugar llamado "Aranjuez".

¿Y dónde está eso? Me pregunté nada más conocer la noticia. Sabía que mi padre tenía clientes allí, y que estaba muy lejos. Menos mal que resultó que el transporte desde donde vivía era excelente, que si no...

Desde aquel primer día, aquel primer año, han pasado unos pocos. He aprendido qué es el turismo, he aprendido las principales rutas turísticas del país, he aprendido algunas leyes, he aprendido algo de gestión de empresas, de transportes...pero no he aprendido realmente nada. No sabría hacer revenue management, no sabría elaborar bien una campaña de marketing, no sabría dinamizar un destino. Entonces, ¿para qué he estudiado?

No, no ha sido en vano. Nada es nunca en vano, aunque lo parezca. Gracias a que decidí estudiar turismo descubrí esta profesión tan apasionante, que a veces recuerda a un amante. Tienes que sacrificarte mucho por ella, nadie te enseña a manejarla, debes aprender tú mismo, tienes que soportar a veces su ingratitud y malas maneras...pero no dejas de amarla ni pelear por ella, y muchas veces te recompensa con momentos inolvidables y nuevos amigos aún más inolvidables.

Gracias a que decidí estudiar turismo, cayó en mis manos allá por el verano de 2007 mientras hacía prácticas una revista llamada Hosteltur, que contenía unos cuantos artículos muy interesantes. Gracias a esa revista de papel, entré en internet un día de 2008 a ver si podía recibirla...y gracias a que Magdalena Camps me contestó, descubrí la existencia de la Comunidad Hosteltur.

Y entonces es cuando de verdad aprendí a andar en el mundo del Turismo, y dejé de gatear.

He dado un paso importante, he dejado de ser "baby" para entrar en la infancia. Espero que este blog sea testigo de las muchas etapas que me quedan hasta la madurez.

No quisiera despedir este post sin mencionar a mi querida amiga Johana Cavalcanti, a la cual conocí el pasado día 18 y a la que debo un bloggerlápiz. Gracias por ser mi primera seguidora.

Como dirían los frikis: ¡Namarië, melón!*

*(versión original: Namarië, Mellon = Adiós, amigo).

0 turistas:

Publicar un comentario en la entrada